Correr o caminar, ¿qué adelgaza más?

Correr aumenta el riesgo de artrosis

Uno de los principales problemas del running es que la gente se lanza a practicarlo sin tener la forma física adecuada ni conocer bien la técnica. ¿Cómo hay que pisar? ¿Mejor en plano o cuesta arriba? ¿Hay que pasar largos ratos trotando o correr muy rápido en intervalos? ¿Cuál es el calzado adecuado o la mejor hora del día para salir a correr?

El resultado más habitual de hacer running a lo loco son las lesiones, que terminan afectando a más del 60% de los corredores. La cadera, las rodillas, los tobillos y los talones son los principales perjudicados.

Las lesiones y el dolor en las articulaciones hacen que, a medio plazo, terminemos pisando mal. Y eso dispara nuestras probabilidades de sufrir artrosis y otros problemas óseos que pueden ser muy dolorosos al cabo de los años.

Caminar, sin embargo, reduce mucho estas probabilidades, porque es una actividad física mucho menos agresiva para nuestros huesos.