Por qué no hay que hacer dieta después de Navidad

El efecto rebote está a la vuelta de la esquina si la haces

La temporada navideña está llena de cenas y comidas en las que, una tras otra, los excesos nos pasan factura. ¿Cuántas veces nos hemos pesado al finalizar las fiestas y, aparte de regalos, nos llevamos un par de kilos más? La solución no está en hacer dieta justo después de estas comilonas. Te explicamos por qué no hay que hacer dieta después de Navidad y que es lo que tienes que hacer.

Las comidas y cenas navideñas, por lo general, son comidas muy pesadas, llenas de sal y grasas. Además, antes de la cena se sirve el temido «picoteo». Que sí, pueden haber unos boquerones o unos tomates, lo cual está muy bien, pero ¿qué encontramos a su lado? Quesos, patatas fritas, friturías, torreznos… Casi pasa más factura el tentempié que la propia comida.

Una vez se vuelva a la rutina, lo que el cuerpo agradecerá, hay que tomar buenos hábitos alimenticios. Y con ello no nos referimos a dietas milagro y desintoxicantes, no, sino una buena dieta para depurar el cuerpo de forma saludable y eficiente.

Las dietas milagro son temidas y peligrosas por el efecto rebote. Podemos apreciar que los kilos bajan en la báscula, no obstante, ese peso es agua y músculo, no grasa. De esta manera volvemos a recuperar el peso y lo más probable es que aumente.

¿Qué tipo de dieta debes seguir?

Lo mejor es evitar, para empezar, todo tipo de fritos y rebozados. La ingesta de grasas ha de ser la mínima posible ya que lo que queremos es eliminar las reservas de la misma de nuestro cuerpo. De la misma manera, hay que recudir la ingesta de los hidratos provenientes del trigo. Tanto la pasta como el pan y el arroz han de verse claramente reducidos en la dieta.

Entonces ¿qué podemos comer? Sencillo, todo lo demás. La dieta ha de basarse en verduras como plato principal y carnes blancas como el pollo y el cerdo. El pescado, además, será un gran aliado para proporcionar grasas esenciales al cuerpo y vitaminas.

El desayuno y la comida han de ser las comidas más contundentes del día. En el desayuno lo mejor es consumir fruta, huevos y embutido acompañados, sólo en este caso, de un poco de pan de harina integral. El almuerzo, de igual manera, debe contener verdura o fruta y una parte de proteína -que puede provenir de un yogurt-. La mejor opción para el almuerzo es una ensalada de judías o garbanzos, ya que se combina la fibra de la verdura y la proteína vegetal de las legumbres.

La comida debe constar, primero, de una crema de verduras, de esta manera saciamos enseguida el hambre y proporcionamos al cuerpo gran cantidad de fibra y vitaminas. A continuación carne blanca a la plancha acompañada de cebolla, por ejemplo, o unos pimientos. Para finalizar, de postre, lo mejor será una fruta.

A partir de ahora los azúcares e hidratos quedan prohibidos. Por lo que hay que para merendar y cenar lo mejor será optar por yogurts, verduras y hortalizas, pescados y carnes bajas en grasa. Las cremas de verduras caseras serán alas grandes aliadas en las comidas y momentos de flaqueza. Es importante no pasar hambre para evitar atracones. Las cremas, sacian el hambre y proporcionan al cuerpo fibra y vitaminas. Son perfectas para consumir antes de cada comida y saciar así nuestro ansia.

Siguiendo estas pautas, eliminaremos las grasas de nuestro cuerpo pero mantendremos los líquidos, nutrientes y músculo necesarios para evitar el efecto rebote de las dietas milagro.