Síndrome de la cabaña, cómo superarlo

Los expertos en salud mental avisan de que, tras un periodo tan prolongado aislados del exterior, el síndrome de la cabaña puede afectar a gran parte de la población. Así puedes superarlo.

El confinamiento impuesto no es una situación fácil. La mayoría de las personas lo han vivido con ansiedad y esperan impacientes el momento en que puedan volver a la «normalidad». Salir a la calle libremente, quedar con familiares y amigos, viajar, acudir a sus puestos de trabajo, entrar en el transporte público o en el supermercado sin guantes, mascarilla y miedo al contagio.

Sin embargo, para un porcentaje de la población la situación de aislamiento ha terminado por ser algo llevadero o incluso cómodo. Y ahora que llega el momento de ir saliendo al exterior poco a poco, sufren el llamado síndrome de la cabaña.

Qué es el síndrome de la cabaña

Los expertos llaman así al estado anímico transitorio que, después de meses encerrados puede afectar a algunas personas. Estas sienten miedo, inseguridad, ansiedad o incluso fobia de volver a salir al exterior.

Es fundamental entender que los expertos insisten en que el síndrome de la cabaña no es un trastorno mental como puede serlo la depresión. Se trata de un mal transitorio, completamente normal como consecuencia de un confinamiento prolongado. Pero es algo normal que pasará con el tiempo.

Seguir estos consejos ayuda a superar el síndrome de la cabaña más rápido y estar preparado para volver a salir al exterior.

No forzarse a salir y hacerlo paso a paso

Primero ir hasta la esquina. Después dar una vuelta completa a la manzana. Después dar un paseo de media hora por el barrio. Y así sucesivamente.

Es muy importante que las personas que sienten miedo de volver a salir lo hagan paulatinamente, sin forzarse, poniéndose pequeñas metas que cada día vayan ampliando poco a poco.

Elegir las horas menos concurridas del día también puede ser buena idea. Salir el primer día, a las 20 de la tarde, con las calles llenas de gente, puede generar una ansiedad que se puede evitar fácilmente si nos lo tomamos con calma.

Reconocer el miedo

No hay que negar lo que nos ocurre. Reconocer el miedo que sufrimos es el primer paso para enfrentarnos a él. Y enfrentarnos a él es la única forma de que ese miedo desaparezca.

No debemos sentirnos culpables o bichos raros por estar sufriendo el síndrome de la cabaña.

Hablar con alguien

Sincerarnos con un amigo o un familiar nos ayudará a normalizar los sentimientos que tenemos. Y también hará que nos sintamos apoyados y menos solos, y que recuperemos más rápidamente la confianza en salir a la calle.

Elige alguien cercano, en quien sabes que puedes confiar, y cuéntale lo que te atemoriza. Muchas veces el mero hecho de verbalizar nuestras preocupaciones hace que desaparezcan o se mitiguen.

No tengas miedo de buscar ayuda psicológica si crees que lo necesitas.